EL
SIGLO XXI, LA PRIMERA DÉCADA
El inicio de la serie del 2000 para Liga Deportiva Universitaria
tuvo drama y quién sabe si el destino estaba marcado para
provocar la reacción que llegó más tarde, porque
la epopeya del bicampeonato fue muriendo una tras otra jornada en
el inicio del torneo del 2000 provocado por la salida no anunciada
de Manuel Pellegrini que llegó a ser el rey de copas con
San Lorenzo y River Plate.
Fue demasiado apresurado
el ingreso para taponar el vacío dejado por Pellegrini del
colombiano Oscar Ospina, luego del profesor Fernando Díaz,
asistente de Pellegrini, Ospina sepultó al equipo y terminó
aniquilado, Díaz no tuvo a la mano algún milagro de
última hora.
Desde el arranque del campeonato del 2000 el drama se hizo realidad,
en la primera etapa los "Albos" se ubicaron en el cuarto puesto,
siete partidos ganados, seis empatados y cinco perdidos, en la segunda,
el resbalón fue ultrasónico, apenas ganaron cinco
juegos, empataron cinco, perdieron ocho, sumaron 20 puntos, se ubicaron
en el noveno lugar y un acumulado de 47 que de nada sirvió,
el lugar en la Serie B ya estaba marcado.
Esto lo vivieron en Ponceano 20 mil hinchas, un final dramático
protagonizado Jacinto Espinoza que después hizo mala cara
a la Serie B y buscó otro destino. De la Cruz se fue contratado
por el fútbol de Escocia, bien merecido. Santiago Jácome
uno de los fieles a la causa. El uruguayo José Puente regresó
a su tierra. Neicer Reasco fue al fútbol argentino.
En el medio estaban Alfonso Obregón que prefirió jugar
en Manabí y no con el equipo de su corazón en la B.
Luis González, Franklin Salas, dos liguistas hasta la muerte.
Alex Escobar tampoco quiso seguir con el equipo en la B, en el juego
fue
reemplazado por Líder Mejía. Adelante Eduardo Hurtado,
el moreno cerró su contrato ese mismo día, fue reemplazado
por Patricio Hurtado también reemplazado por Jorge Díaz,
el colombiano que falló el penal que pudo cambiar la historia
del juego contra el Olmedo, lo cobró porque nadie quiso hacerlo,
reemplazado por Nixon Carcelén que tampoco se quedó
para jugar en la Serie B.
Esta tragedia duró dos horas, Rodrigo Paz convocó
a los liguistas, se reunieron en el tapete verde de la ilusión,
obligó a que se cumplan metas y objetivos. Había que
volver a la serie A, la B era un castigo o un beneficio, se limpió
la casa, se purgaron los malos presagios, salieron quienes no habían
sido Liguistas de corazón y sí de bolsillo, en las
gradas se aceptó solo a los hinchas, hinchas del alma, de
fe, hinchas de Liga Deportiva Universitaria.
Varios departamentos de orden administrativo, técnico, económico
e institucional fueron creados. El objetivo, el retorno a la Serie
A era más que una obligación, pero antes al purgatorio
de la B había que vencerlo. El técnico argentino,
Julio Asad fue llamado, "el fútbol nos proyecta a la gloria
por diferentes caminos, de la B a la A, apenas es una examen de
conciencia", dijo el estratega que entregó su vida por el
equipo.
Y los estadios se llenaron, la "Muerte Blanca" comenzó a
tener fuerza, ellos sintieron tal vez más el descenso pero
nunca renegaron a ir a gritar en estadios pequeños, maltratados
por la incomodidad de canchas malas, de graderíos viejos
y malolientes, viajando por carreteras de segundo orden, vacilados
por los seguidores de otros equipos que se reían sin saber
que sin Liga Deportiva Universitaria en la Serie A iban a pasar
hambre.
Por el lado Merengue una sola causa, había que subir a Liga
Deportiva Universitaria, los notables de Liga Deportiva Universitaria
permanecieron en sus puestos, nadie abandonó un navío
que por meta tenía el regreso a la categoría grande,
nada más.
Fue una bella campaña, se ganó el campeonato anticipadamente,
el festejo justificó la campaña: 33 juegos, 20 victorias,
ocho empates y cinco derrotas, 69 goles marcados y 23 recibidos,
68 puntos conseguidos para entrar nuevamente a la casa de los grandes,
a la primera Serie A con un único objetivo, un campeonato
que había que conseguirlo en el tiempo que el nuevo proceso
lo determine.
En el 2002 apareció con fuerza Carlos Tenorio, salió
literalmente del banco de suplentes hacia la gloria que más
tarde lo llevó a Arabia Saudita, después a Qatar,
en los dos países fue goleador. Éxito redondo que
terminó en la selección ecuatoriana donde confirmó
su estampa de artillero y molestoso delantero.
El campeonato ecuatoriano no fue el que los Albos quisieron, campaña
discreta, Héctor Rivoira fue el estratega y el equipo se
fue manejando de a poco, más bien la dirigencia estaba trabajando
dentro del esquema y cronograma propuesto en la programación
global propuesta por las diferentes comisiones, que de inicio tenía
prevista la llegada de un técnico de primera magnitud, con
un espectro que abarcaba inclusive a las divisiones formativas.
En el 2003 había que reventar, estaba escrito, había
llegado el momento feliz, el estímulo llegó con lo
que los grandes necesitan, Jorge Fossati, técnico charrúa,
campeón en Uruguay y Paraguay fue convocado, "vengo a trabajar
a cumplir
con el deseo de don Rodrigo Paz, vamos a formar un gran equipo,
vamos a medir fuerzas para cumplir con todos nuestros objetivos
". Fue su primer mensaje, no prometía nada, solo trabajo
y más trabajo.
No fue suerte ni fue el destino quien regaló el campeonato
a los Albos, con algo importante, la vuelta se la dio en Ponceano,
una fecha antes, porque era obligado ese festejo y de esa manera,
es que el último juego se lo hacía en el "El Salado"
como llaman los guayaquileños al estadio de Barcelona.
Para el festejo, 40 mil personas se juntaron en "La Maravilla de
Ponceano" y todos querían festejar el último juego
en Quito contra El Nacional, un tradicional cliente a quién
había que atenderle de la mejor forma posible. Fue un gran
juego, lo dirigieron los paraguayos Epifanio González, central,
en las líneas Nelson Cano y Miguel Giaciomuzzi.
El equipo campeón
Jacinto Espinoza en la portería. En la zaga: Santiago Jácome,
Carlos Espínola, un paraguayo con alma de inmortal, Geovanni
Espinoza. En la media cancha el abanico de Fossati: Neicer Reasco,
Alfonso Obregón, Patricio Urrutia, Paúl Ambrossi,
reemplazado por Nixon Carcelén en el minuto 87, Alex Escobar
cambiado por Luis González en el 75 y en el mismo tiempo,
Virgilio Ferreira cedió su lugar a Luis Zambrano y cerrando
el equipo y la cancha
Franklin Salas.
Los goles fueron de Patricio Urrutia a, los 41 y de Neicer Reasco
en el minuto 80 por El Nacional marcó Félix Borja.
El festejo fue enorme, era el primer paso hacia el sueño
dorado, llegar nuevamente a la Libertadores. Siguió Jorge
Fossati delante del equipo en el 2004, era famoso gracias al trabajo
del equipo Albo, lógico por su dirección y tino aplicado
en la Libertadores fue considerado el equipo sensación, la
cadena Fox Sports prefirió siempre los juegos de Liga Deportiva
Universitaria,
Se habló de Franklin Salas y de todos los muchachos, esa
fue posiblemente la causa de un bajón que no tuvo explicación.
La fama traicionó el íntimo de Jorge Fossati, lo llamaron
para la selección uruguaya, se fue y de paso cargó
con todo su cuerpo técnico, se fue por la fama para pescar
después un contrato europeo, porque le pagaban menos de la
mitad de lo que ganaba en el equipo merengue.
Los dos juegos contra el Santos marcaron diferencia, un espectacular
4 a 2 en Ponceano, después que ellos iban ganando 2 a 0,
en Vila Belmiro la moneda fue recíproca, ellos ganaron 2
a 0,
llegaron los penales y la historia dirá que Alfonso Obregón
falló el quinto nuestro, se quedó LDU y desde ahí
se vino la noche.
Muchos factores marcaron el fracaso de Daniel Carreño, buen
técnico uruguayo, el fantasma del técnico anterior
estuvo en todo, en los camerinos en la cancha en el pensamiento
y en íntimo de muchos Albos, de repente le fallaron a Carreño
y de paso al equipo.
Es verdad también que Daniel Carreño no tuvo la fuerza
para castigar o para pedir castigo, "estoy orgulloso de todos",
dijo poniendo en un trapo a la enemistad y poca colaboración
que él quiso se quede en el anonimato.
Pero como el fútbol no espera, el arreglo se hizo con Juan
Carlos Oblitas, peruano, amigo y formador está al frente
del equipo consiguiendo de salida dos terceros lugares.- Uno en
el campeonato ecuatoriano y el principal en la Copa Sudamericana.
Otra vez en el final del 2004 Liga Deportiva Universitaria fue el
líder de audiencia en la Sudamericana, se habló en
prosa y en verso de todos sus jugadores, todos se cotizaron y fueron
tentados por equipos internacionales, ninguno salió porque
esta marcado, los Albos quieren ganar el campeonato ecuatoriano,
la Libertadores, la Sudamericana y todo lo que se venga por delante.
El
2005 fue un año especial para los Albos, especial porque
marcó historia en el campeonato ecuatoriano en la nueva modalidad,
dos torneos en un solo año con la formula de los argentinos,
mexicanos y otros: hasta julio el Torneo Apertura, luego el Clausura
hasta diciembre.
Internacionalmente
el equipo llegó a ubicarse en septiembre en el puesto 31
en el mundo, algo inédito para un club ecuatoriano, con algo
más, fue solicitado su nombre para formar parte de los pronósticos
y loterías deportivas en varios países, en Perú
y en Chile se lo tomó en cuenta en partidos del torneo ecuatoriano
y en la Copas Libertadores y Sudamericana.
El
tercer lugar en el campeonato local del 2004, le dio la opción
de pasar al repechaje en la Libertadores, consiguió el puesto
para el torneo continental, aunque los resultados después
no fueron suficientes para llegar más allá de los
octavos de final, igual pasó en la Sudamericana, cuando el
equipo comenzó a dar señales de cansancio, ya que
a pesar de contar con un plantel competitivo y en cierta forma numeroso,
las lesiones de los goleadores Ariel Graziani y Gabriel García
impidió que obtenga mejor suerte en los torneos internacionales.
Edison
Méndez "le dio otra música" al equipo, completado
por la aparición en Pomasqui de uno de los ídolos
de siempre en el fútbol peruano, Roberto Palacios, la clase
del "Chorrillano" fue suficiente para llenar la ilusión de
los Albos que sumaron a ellos otra vez el espacio propio de Alex
Aguinaga y de un Elkin Murillo que no llegó a ser lo que
fue el año pasado, tal vez disminuido ante la no venta de
su pase. Completaron la cuota de extranjeros Carlos Espínola
y el gran goleador en el fútbol peruano, Gabriel García,
un uruguayo con casta y super dosis de goles, armonizado con Ariel
Graziani, el terror de los arqueros en el Torneo Apertura...
Un
año generoso para los Albos, puesto que a más de ser
convocados los extranjeros a las selecciones de sus respectivos
países, ocho jugadores universitarios fueron llamados, terminando
en seis los últimos partidos, con el destape espectacular
de Cristian Mora, uno de los mejores arqueros que el Ecuador ya
ha visto aparecer.
El
Torneo Apertura fue el abrir un palco donde se conjugó el
fútbol espectáculo, el que rompe redes y llena las
gradas de los estadios, fue una maravillosa Liga Deportiva Universitaria
que a muchos hizo recordar "La Bordadora" de antaño.
Los
Azucenas consiguieron el campeonato, fue la octava estrella en su
estandarte, pero ese título encerró algo especial:
fue el mejor ataque del torneo, la mejor defensa, 10 jugadores universitarios
entraron a la selección ideal del campeonato, el mejor entrenador
fue proclamado Juan Carlos Oblitas.
Pero
para satisfacción de todos, fue el equipo con mejores asistencias
a su estadio y al de los rivales, en todas las ciudades donde se
jugó el Apertura la llegada de L.D.U fue un imán de
taquilla y de dólares.
Campeón
largo y por derecho, un equipo que cumplió los requisitos
que solo los grandes tienen: goleó, gusto y ganó,
algo como para recordarlo por mucho, por mucho tiempo.